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¿Cómo puede el sector agroalimentario gestionar la sequía?

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La falta de agua es un problema global que afecta a diversos sectores, y uno de los países europeos que ha experimentado fuertemente este desafío es España. La sequía recurrente en muchas regiones españolas ha tenido un impacto significativo en el sector agroalimentario del país, que es un pilar importante de su economía. La escasez de agua ha llevado a la disminución de los rendimientos de cultivos y ha aumentado los costes de producción, lo que, a su vez, ha llevado a precios más altos para los consumidores. La sequía ha afectado gravemente a la producción de cultivos en España. Los agricultores se enfrentan a la falta de agua, lo que reduce los rendimientos y la calidad de los productos agrícolas.

Tecnología para la gestión del agua

La disponibilidad limitada de agua ejerce una presión cada vez mayor sobre los agricultores para que encuentren formas más eficientes y sostenibles de cultivar sus campos. Afortunadamente, en respuesta a estos desafíos, la tecnología ha surgido como un aliado invaluable en la lucha por la modernización y la eficiencia en la agricultura. La tecnificación del riego agrícola está revolucionando la forma en que los agricultores españoles gestionan sus cultivos y recursos hídricos.

Uno de los avances más destacados en este sentido es la implementación de sensores de humedad en el suelo. Estos dispositivos, que se colocan estratégicamente en el campo, monitorean constantemente el nivel de humedad en el suelo. Esta información en tiempo real permite a los agricultores tomar decisiones informadas sobre cuándo y cuánto regar. Ya no se trata de programar riegos en función de estimaciones aproximadas, sino de ajustar el riego de manera precisa y específica para cada cultivo, ahorrando agua y optimizando los recursos.

Los tensiómetros también son un elemento clave en la tecnificación del riego agrícola. Estos dispositivos miden la tensión con la que el suelo retiene el agua, o lo que es lo mismo, el esfuerzo que debe realizar la planta para extraer agua del suelo a través de las raíces. Esto permite conocer en tiempo real la disponibilidad de agua teniendo en cuenta además, el tipo de suelo y las características del cultivo, lo que lo convierte en una herramienta que aporta datos fiables y específicos.

A través de la tecnología, los agricultores pueden tomar decisiones aún más precisas, garantizando que sus plantas reciban la cantidad exacta de agua que necesitan para prosperar. Esto no solo conduce a una utilización más eficiente del recurso hídrico, sino que también mejora la calidad y el rendimiento de los cultivos.

Prácticas de gestión del agua sostenibles

Además de instrumentos técnicos, también existen prácticas de gestión del agua más eficaces y amigables con el medio ambiente. Un ejemplo notable de estas medidas es la adopción de cubiertas flotantes para balsas, las cuales evitan la evaporación y, por lo tanto, contribuyen al ahorro de agua de manera efectiva. Estas cubiertas se colocan sobre la superficie del agua, formando una barrera que impide que el calor y el viento provoquen la pérdida de agua por evaporación. Evitar la evaporación resulta en un ahorro de agua altamente efectivo, ya que evita que una cantidad considerable de agua se pierda en el proceso, lo que a su vez aumenta la disponibilidad de agua para el riego de cultivos y otros usos agrícolas. Esta estrategia no solo preserva los recursos hídricos de manera efectiva, sino que también contribuye de manera significativa a la sostenibilidad y eficiencia del sistema de riego en la agricultura española.

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